La época en la que el budismo llegó a China

Para la época en la que el budismo llegó a China la dinastía Han taba en decadencia y con ella el sistema filosófico que había dominado al país durante tanto tiempo. El principio básico del pensamiento tradicional chino era que existía un orden cosmológico en el universo que se reproducía en la tierra en el orden que tenía como centro al emperador.

 

Esta idea de orden gobernaba todos los aspectos de la vida china, desde el comercio hasta la politica, la filosofia y la religion. En las grandes ciudades el comercio solo podía tener lugar en los mercados estatales, donde había funcionarios encargados de fijar los precios y los impuestos. El gobierno construía y cuidaba de las principales carreteras, y cobraba por su uso.

El gobierno, además, tenía un monopolio sobre el hierro. el dinero metálico y la sal (una necesidad diaria en una dieta basada en cereales). De esta forma, la centralización del poder genera y mantiene el orden Ante todo, el emperador Han tenido una función especial en la oración y reunía a su alrededor a un nutrido grupo de estudiosos encargado de aconsejarle y ayudarle a dirigir el estado.

 

Durante la dinastía Han, estos hombres educados y cultos se convirtieron en una nuev aristocracia: eran funcionarios muy poderosos en las provincias y constituían una amenaza (prevista) para la vieja aristocracia, mucho más independiente. De esta manera, los Han desarrollaron varias ideas dominantes en las que transformaron el confucianismo en una filosofía de estado (a la que hoy se conoce como confucianismo legal o im perial, para distinguirlo de las doctrinas originales del maestro).

 

Como afirma John Fairbank, el gran sinólogo de la Universidad de Harvard: El punto básico de la amalgama legal-confuciana es que a los gobernantes les gustaba el legalismo y que a sus burócratas les gustaba confucianismo» Los confucianos creían que observancia del ritual ceremonial por parte del emperador y su propia conducta ejemplar le daban una cierta virtud (de) que animaba a otros a respetar su posición.

 

La amenaza del uso de la fuerza estaba permanentemente en el ambiente, pero el sofisticado colegio de expertos confucianos siempre garantiza que el emperador actuaba de forma correcta». La forma en que el confucianismo entendía la «buena lo todo, siempre en el contexto de la cosmología china.

Esta cosmología era muy diferente de la occidental y era, en realidad, una especie de confucianismo astronómico, ya que los chinos imaginaban el universo como un todo ordenado. Los chinos se diferenciaban de otros pueblos que no tenían un mito de la creación y tampoco un creador-legislador sobrenatural. Daban por hecho que había un orden y una armonía en el universo, pero no pensaban que una deidad sobrenatural fuera la responsable de ello.

El arte rupestre

Otra teoría es que el arte rupestre dio origen a algunos de los caracteres (los empleados para designar hombres, mujeres serpientes, pies, montañas, por ejemplo) y una tercera es que los caracteres chinos evolucionaron a partir de las marcas tipográficas realizadas en la cerámica y que indican ritos y superstición alrededor de su elaboración y protección. Por último tenemos las inscripciones en los huesos-oráculo que también parecen prefigurar, entre otros, los caracteres del sol, el ojo y varios mas. Por tanto, es bastante posible que los caracteres chinos tengan distintos orígenes.

 

Su forma básica, delgada y alargada en sentido vertical, y el que, por ejemplo, los caracteres que designan animales tengan la cabeza arriba y las colas abajo, sugiere que originalmente se los escribía en cañas de bambú, materiales que no han sobrevivido.

El hecho de que los primeros usuarios conocidos del sistema fueran los divinos y escribas de los reyes Shang sugiere que la escritura propiamente dicha no surgió en China antes de 1600 a. C., y que su origen fue religioso y político, a diferencia de lo ocurrido en Mesopotamia, donde, como hemos visto, la escritura aparece vinculada a actividades económicas.

 

Desde un primer momento, la cultura china consideró el calendario como una cuestión importantísima, prueba de ello es el prestigio que conllevaba el cargo de encargado del almanaque en la corte imperial Las excavaciones realizadas en la primera mitad del siglo xx, entre la primera y la segunda guerras mundiales, cerca del río Amarillo, permitieron recuperar muchos de denominados huesos en su mayoría omóplatos mes de tortuga. Al de bueyes o las partes inferiores de los del adivi calentarse éstos se fracturaron, y la labor no era interpretar esas fracturas.

 

Algunos de ellos también se refieren al pago de tributos y, por lo tanto, contienen información sobre lendario. Gracias a ellos sabemos que los antiguos chinos div el dia y la noche en cien unidades iguales (baike) y que el ano. de 365 días y las lunaciones de 29 días (en chino existían mente cuatro palabras para «ano»). No había eras como tal en China, sino que se entendía que el tiempo consiste en series de ciclos.

 

Había un ciclo de diez dias, formado por los días conocidos como los diez tallos celestiales», y uno de doce días, «las doce rama terrenales». Juntos, conforman un ciclo de sesenta días (el mínimo común múltiplo) llamado ganzhi, que, según la tradición había empezado en el año que corresponde a nuestro 2637 a. C.

Pero sabemos también de otros ciclos: el chi, de 31.920 anos, el de las «grandes conjunciones», cuando todos los planetas se alinean después de un ciclo de 138.240 anos, y un «ciclo mundial de 23.639.040 anos, el comienzo del cual, se creía, era «el supremo y último gran origen».
Por tanto los chinos tenían ya entonces una idea de las «profundidades» del tiempo muy diferente de la de otros pueblos. Los chinos también poseían un concepto de números aproximados Oueshu), y así, por ejemplo, wulu wushi significa «unos cincuenta». Los números diez mil y diez mil se empleaban para indicar órdenes de magnitud y se los llamaba xushu, números hiperbólicos, similares a nuestras expresiones «decenas» y «cientos». Los números tres, nueve y doce se usaban para significar, respectivamente, «varios», «muchos» y «cantidades», y a algunos números se los consideraba favorables, vinculados a la autoridad, el poder o la longevidad (todas las puertas de la Ciudad Prohibida tiene nueve filas de nueve clavos). Para prevenir las falsificaciones, los caracteres numéricos poseen marcas que los hacen difíciles de alterar.